Comunicación
Las Células Madre Dentales son noticia

Emplean células madre de donante para regenerar corazones infartados

El Hospital Gregorio Marañón dirige un ensayo en el que se induce al órgano cardíaco a reparar el tejido dañado cuando aún es posible.

Un equipo del hospital Gregorio Marañón ha empleado células cardiacas de donantes sanos para reparar el tenido lesionado de enfermos que habían sufrido un infarto agudo de miocardio. La novedad del ensayo estriba en que se actúa cuando aún es posible activar la regeneración cardiaca. Por añadidura, se recurre a células madre adultas de una zona del corazón que a priori son las más adecuadas.
 
De acuerdo con los expertos, el procedimiento, además de sencillo, es seguro. Hasta ahora, en los distintos experimentos de este tipo las células madre utilizadas procedían del propio paciente. Sin embargo, el principal inconveniente de esta técnica residía en que era preciso esperar a que trascurrieran entre cuatro y ocho semanas para poder procesarlas y aplicar a los pacientes. Por este motivo, los investigadores han preferido acudir a células madre de donantes, que tienen la ventaja de que pueden ser almacenadas, circunstancia que hace posible recurrir a ellas cuando mejor convenga. El momento idóneo para transferirlas al enfermo se encuentra entre cinco y diez días después del infarto. Se inyectan a través de la red vascular para que colonicen el tejido dañado y favorezcan su recuperación.
 
La estrategia se ha probado con éxito en cerdos y luego en un grupo reducido de siete personas, por lo que pronto se ensayará en 55 pacientes. En el estudio, en el que participan la Universidad Católica de Lovaina y el Hospital Saint Louis de París, así como una decena de grupos españoles, tanto de hospitales como de centros de investigación, se evaluará cómo funciona la técnica en humanos, muy similar a la angioplastia, el procedimiento para liberar arterias obstruidas con placas de ateroma mediante un catéter. La empresa Coretherapix, perteneciente al grupo Genetrix, forma parte del conglomerado de investigadores.
 
Las células de los donantes se cosechan de los tejidos cardiacos que han sido desechados cuando se les ha practicado una intervención quirúrgica, como una cirugía valvular. Después, las células se expanden en el laboratorio hasta alcanzar la dosis necesaria, cuantificada en 35 millones por paciente. Puede parecer una cantidad desorbitada, pero no lo es. En una biopsia se extraen cientos de millones de células. Para el ensayo con siete pacientes, por ejemplo, solo se han necesitado tres biopsias, según explicó la exministra Cristina Garmedia, directora del Grupo Genetrix. Por ahora ya han sido tratados con este procedimiento siete enfermos que evolucionan favorablemente y que presentaban antes de la intervención una «grave afectación del tejido cardiaco», asegura explica Francisco Fernández-Avilés, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón.
 
El infarto es la primera causa de mortalidad, si bien los avances de los últimos años han conseguido reducir las defunciones de un 15% hace 15 años a un 5%. Con todo, los pacientes infartados no salen indemnes del accidente cardiovascular y es muy frecuente que desarrollen una insuficiencia cardiaca de por vida, con el agravante de que las reincidencias posteriores suelen tener un pronóstico adverso.
 
Los estudios preclínicos revelan que las células madre cardiacas producen factores con un gran potencial terapéutico y estimulan una mayor respuesta en el tejido lesionado, superior a la que se ha descrito con el empleo de células de otras fuentes. Esta circunstancia las convierte en las más aptas para inducir una respuesta regeneradora.
 
Otros abordajes
 
Frente a otros procedimientos terapéuticos, en los que se han recabado células provenientes de médula ósea o grasa, las células cardiacas no han generado en el paciente respuestas de rechazo, como se pudiera pensar al proceder de donantes. José Ramón González-Juanatey, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), cree que aún se está lejos de que este abordaje se traslade a la práctica clínica. González-Juanatey se muestra escéptico ante los experimentos de transfusión de células sin más, y apuesta por aplicar factores de crecimiento. Y aun así no sería la mejor estrategia, pues lo más eficaz consistiría en estimular en el propio corazón la capacidad de autoregenerarse. Después del ensayo clínico habrán de trascurrir numerosos años de investigación. Si se se cumplen las fechas previstas, el nuevo medicamento podría estar preparado en apenas tres años.
 
Fuente: La Verdad
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